May 142010
 

Nota del Editor de Horia Barna

Para la cultura y la civilización del siglo XX, la importancia de los cinco retratados en este libro (Constantin Brancusi, Emil Cioran, Eugène  Ionesco, Tristan Tzara y Mircea Eliade) casi podría valer por la del Único plasmado en el Pentateuco. No es ninguna blasfemia o un gratuito juego de palabras, es una tentativa de acercarlos (repito: acercarlos) a la perfección, al camino de Creación y Re-Creación que ellos mismos han profesado durante el maligno siglo pasado.

Todos ellos se lanzaron de algún modo u otro en la necesaria reconquista de la más alta tradición, señalando la invalidación de la misma por las desgracias que trajo la modernidad de la civilización occidental, ya indefinida, contradictoria y moribunda, como efectos secundarios y daños colaterales en su afán de afirmar al hombre como “ombligo del mundo”… Intentaban explicarnos la humanidad agonizante, la perdida casi inevitable de sus pilares y sus valores, pero también las vías para reencontrarlas, los desperfectos de manifestación general tirando a absurdo, su dolencia y su anhelo (inconscientes ambos) de perder y de volver a encontrar los orígenes, lo sagrado y lo puro que antaño lograban situar el hombre un su sitio natural y armonioso dentro del universo.
La mirada fresca y española de Héctor Martínez Sanz, autor intrépido de “Pentágono”, este libro sobre estos cinco grandes del siglo XX, representa algo más que un grano de arena; era necesaria como lo es cada grano de trigo que se siembra junto con otros mil millones, otra y otra vez, concienzudamente con la esperanza de llegar a nutrirnos.