Nov 142013
 

Publicada en La Letra Crítica

– ¿Cuándo despertó su pasión por la escritura?
Miguel Eduardo Valdivia Carrera – MissiellLa escritura surgió en mi hace un buen tiempo, exactamente entre los 16 y 17 años, al salir del trauma de una operación al cerebro. Pero el alma creativa, diría que desde niño, todos la tenemos, sí, pero yo la recuerdo bien. El mejor regalo de mis padres fue comprarme un Lego incompleto, tal deficiencia me obligó a crear cosas desde un problema. Con ello me apasioné por mucho tiempo construyendo y creando todo tipo de naves e historias. Esta fantasía de la realidad evolucionó en mi juventud ya que debido a la intervención quirúrgica y a las limitaciones que me impuso, tuve que vivir a través de ilusiones y sueños: escribir es una manera de vivir aquellas experiencias que tal vez sólo se puedan vivir en fantasías.

– Los escritores son ante todo lectores, ¿cuál diría que es su autor favorito o su obra predilecta? 

No tengo ninguna obra literaria predilecta. A ese respecto, podría decirte que cuando decidí escribir mi primera novela, pedí consejo a un tío mío, catedrático de la universidad San Agustín de Arequipa, en donde me hospede por 9 meses. Este tío [Tito Cuentas] me presentó un compañero suyo que brindaba el curso de literatura. Bueno este señor, cuyo nombre no recuerdo, me aconsejó que para mi estilo literario de escribir fuera lo más original posible, que no leyera a un solo autor, y que de ser posible, no leyera a ninguno hasta que tuviera y desarrollara un estilo propio. Recuerdo que mi tío tenía muchos libros, pero uno me llamó a leerlo. Este fue “El último tango en París”, el cual leía a escondidas o cuando todos habían salido. Esta obra era como una perla en un campo de arenas, y es que era la única obra entre cientos de libros de psicología. Mi tío es psicólogo. Tal vez aquel libro marcó mi literatura, mas no mi estilo. Otro libro que recuerdo de la infancia es “Moby Dick, la ballena blanca”. Pero mis lecturas preferidas son las que se enmarcan en lo psicológico, filosófico, lo trascendental del alma o el espíritu. Siempre estoy entre Nietzsche y Jesús,  entre el diablo y dios, en busca de aquella verdad que siempre parece alejarse cual mariposa. Me apasiona la mente y el espíritu humano. La ontología y la metempsicosis. Pero la fantasía de lo sensual es algo que siempre estará en mi literatura, de lo contrario me seria muy aburrido escribir.
– Hay muchas personas que se pasan toda la vida soñando sin lanzarse a por ello. En ocasiones asusta el hecho de enfrentar nuestra obra a los ojos críticos de los editores. ¿Cómo decidió que estaba preparado para publicar?

Mi primera novela, escrita a papel y lápiz, fue una de terror; en realidad era de aventura, algo así como “Piratas del Caribe”[la película] , pero sin comedia, más bien con terror y chicas lindas en las garras de muertos vivientes en una isla inhóspita y desconocida. Esta la inicié a escribir en Arequipa, y a mi retorno a Lima, la terminé con dos finales alternativos, pero nunca la publiqué. La tengo por algún lado guardada. Luego, mucho tiempo después, al ver la película en el cine, me dije ” !Hey, esa es mi novela!, solo que así no es!! . Con ello me di cuenta que toda creación se dará tarde o temprano y que ninguna es enteramente de nadie. Que si tu no publicas, lo hará otro, que las ideas están en el aire y es solo cuestión de respirarlas: el aire es de todos. Que si este mundo no lo creó un dios, pues bien lo hubiera creado otro así como nosotros lo creamos a Él. Que en realidad todo ya está creado desde siempre y que la creatividad no es más que una nueva combinación de viejos elementos. Luego mucho tiempo después ya bordeando los 35, decido escribir y publicar. Y así lo hice. “El Evangelio de Andrea” la publiqué el 2010, inicialmente como libro virtual, pero el deseo de verla en papel me hizo lograr publicarla en papel. Yo me auto publiqué sin ninguna editora. Previamente la hice leer por gente a la cual guardaba respeto y cuya crítica u opinión yo tomaría en cuenta. Y estas fueron en un 8 a 2 de 10, pues muy buenas. La religión y Dios siempre es un tema espinoso y complicado, pero la novela allí está aun en librerías y, teniendo en cuenta que fue mi primera novela, pues sigue brindándome buenas apreciaciones. Aprendí mucho, mucho . Y pienso que uno debe arriesgarse y estar dispuesto a aprender. Nadie nace sabiendo.  Ahora hay que tener muy en claro que es lo que te motiva a escribir y publicar; si es por fama o dinero, mejor dedicarse a otra cosa… En mi caso, inocente de mi parte, era el hecho de dar un mensaje, uno trascendente, sobre dios, sobre ” la verdad”. Luego descubrí que hay tantas verdades y que cada uno cree en lo quiere creer. Y que es es fácil confundir que convencer. Afortunadamente esa novela lleva un muy tierno y dulce condimento sensual y erótico, lo que la salva de caer en una novela religiosa.  La pasión debe mover las letras y la tinta: el publicar es compartir una idea, una ilusión o fantasía o un sueño; y ese sueño debe ser el del escritor, así sea realidad.
En conclusión si eres escritor, te crees escritor, lo serás; si no te lo crees tú mismo, nadie más lo creerá.

– Dicen que cada personaje lleva siempre una parte del autor. Rasgos de su personalidad, pensamientos, apariencia… ¿Cree que es inevitable aportar a nuestros personajes algo de nosotros mismos?

Estoy totalmente seguro de ello. Somos nosotros los que escribimos: es nuestra mente, personalidad, ego, deseos, ilusiones, miedos, fantasías. Seria imposible que nuestros personajes no carguen gran parte de nosotros. Para muchos escritores, y lo han dicho varios, el escribir es como una especie de catarsis. Cuando termine de escribir “Missiell” [Missiell, sombras muy por debajo de su piel] , y luego la leí calmadamente, quedé muy sorprendido al descubrir que cada personaje era una extensión de mi mismo. La psicología dice que todos tenemos un lado brillante y uno oscuro, una luna con una cara iluminada y otra que se oculta. Cada personaje representa una parte de nosotros. Obvio, hablo de novelas de ficción. En las de no ficción, es otro tema, pero un así el narrador aporta en su escritura el sesgo de su personalidad, tal y como la historia de los pueblos y culturas

– Algunos escritores aparecen de la noche a la mañana, otros se pasan años escribiendo hasta conseguir lo que buscan. ¿Termina todo lo que escribe o tiene borradores inacabados?

Me tomo mucho tiempo buscando e ideando mi siguiente novela, una vez tengo la propuesta, la voy configurando, armando. Ello me toma bastante tiempo. Y me pide estar tranquilo, sin problemas o preocupaciones, cosa difícil de conseguir. Si le contara…  Luego empiezo a escribir. Uno tiene un esqueleto o esquema a seguir, pero generalmente la propia novela va tomando su rumbo… publico todo lo que escribo, pero obvio, la edición no tiene sentimentalismos y muchas cosas quedan fuera.

– Ahora una cuestión de animación a la lectura para los más jóvenes, ¿qué libro recomendaría a un adolescente que aun no ha conseguido convertirse en lector?

Pues les recomendaría a los padres que inculquen la lectura. Es muy triste y muy poco motivante, escribir en un país en donde casi nadie lee, me refiero a el mío. Claro que ello hace que cuando encuentro una familia que hace de la lectura parte de sus vidas, es realmente admirable y muy reconfortante, puesto que uno se da cuenta así que si bien los lectores son pocos, estos son gente diferente, gente que ve el mundo de otra manera, gente que vale la pena. No me interesa que me lean todos, sino este tipo de seres humanos. A los jóvenes les recomendaría que lean acerca de aquello que les llame la atención y que vaya acorde con su edad, puesto que la literatura si bien abre mundos y consciencias, también puede ser muy perjudicial, si no es precavida. Es difícil decirles que de vez en cuando prefieran un libro a una película, pero que lo intenten, el libro, cuando te atrapa, puede llevarte mucho más profundo de lo que podría llevarte cualquier película. La tecnología hace todo más fácil y practico, pero no siempre mejor.  Les recomendaría que prueben leyendo el libro de la película que más les gusto, verán que el libro, siempre, es mucho mejor.

– Respecto a sus libros, ¿podría contarnos brevemente de qué trata cada uno de ellos? Una pequeña sinopsis para que los lectores conozcan más acerca de estas obras. 

El Evangelio de Andrea, mi primera novela publicada la cual aun se puede encontrar en algunas librerías de Lima y, para los demás lectores latino americanos, vía Ebook impreso o virtual, utiliza el romance como eje central para narrar una historia joven en la cual se entrelazan la espiritualidad y la sensualidad. Trata acerca de la experiencia que une a dos jóvenes con diferentes creencias religiosas y de como el amor y el discernimiento sincero pueden llegar a abrir un camino de luz. Como en todo romance hay besos, caricias, atracción y deseo, lo que en esta novela se da de manera natural, sin prejuicios o temores, tan libre como el amor mismo.
Bien podría definirse esta novela dentro del género erótico por el énfasis y cuidado descriptivo en la narración de las escenas romántico-sensuales, pero también es una novela cuyo objetivo es llevar un mensaje, un mensaje que busca despertar consciencias y liberar de cadenas al espíritu humano. Es una novela de final inesperado que, también al término de cada capítulo, te deja pensando..

Missiell, es un drama psicológico de corte espiritual y erótico. “Missiell, sombras muy por debajo de su piel” (título para la edición de Madrid). Narra la historia de una joven cuya colorida vida trasmuta hacia una tormenta inesperada y sorpresiva que la sumerge en una espiral de desesperación. Indefensa ante la confusión y el caos, su ternura se ve invadida por realidades ajenas a su entendimiento. Ciencia y religión debaten e intentan sacar partido de su singular experiencia. Es una historia cruda e impactante que sumerge al lector en las profundidades del mal, de la psique humana y de todo lo que puede soportar un amor.