May 292014
 

Publicado en la Revista Azay Art Magazine

Por Abril Lago – periodista

Oscuro laberinto - Diana Ruíz Campillo,  Niram Art Editorial

El pasado miércoles 21 tuvo lugar en la madrileña librería “Lé” la presentación de la novela “Oscuro laberinto” (Niram Art, 2014), de la escritora colombiana Diana Ruiz Campillo. El acto, organizado por la Agencia V.I.A. Writers fue presentado por el escritor madrileño Diego Vadillo López, que mantuvo un ameno diálogo con la autora.

Comenzó Vadillo haciendo hincapié en el suspense que caracteriza a la trama pergeñada por Diana Ruiz, definiéndola como “thriller” psicológico, pues en ella se narran (en primera persona) las vicisitudes por las que atraviesa Luis, el protagonista, quien se ve envuelto en una serie de azares, de los que no es consciente, desde que contrae nupcias con Juliana, una joven tan hermosa como inquietante, que dislocará todas sus premisas.

Diana Ruiz afirmó que el título de la obra le sobrevino casualmente, de súbito, y que a raíz de aquella revelación empezaron a acudir los personajes, muchos de los cuales portan rasgos de gentes que en algún momento tuvo ocasión de conocer. Vadillo recalcó la verosimilitud que consigue a través de las atmósferas contextuales, que son las que la autora frecuenta o ha frecuentado en algún momento.

A decir del propio Vadillo, personajes y paisajes están diestramente perfilados, bien a través de sus rasgos físicos o temperamentales, bien a través de las expresiones y giros que manifiestan según su condición social y humana, y que se hacen patentes en los diálogos. Diana Ruiz, con suma amenidad, dejó patente lo fina observadora que es compartiendo el modo como había tejido una historia marcada por la pasión y el horror; la narración, como decimos en primera persona, en la voz de Luis Valle, de los extraños sucesos en torno a una vida que se presumía anodina.

Asimismo, Ruiz y Vadillo abordaron el tema de las influencias literarias de la primera (Poe, Wilde, Gabo…) que tanto han representado en “Oscuro laberinto”, donde, efectivamente, hay oscuridad, ciertas ironías (sobre todo las del destino) y ese dejo de costumbrismo que muchas veces se trasciende a sí mismo plasmando lo inverosímil que en tantas ocasiones acontece en la realidad.

Al final, la autora anunció para más adelante una más que segura secuela de la sobrecogedora “Oscuro laberinto”, pues quedan algunos cabos sueltos que pueden generar mucha más regocijante literatura mistérica.