Aug 272014
 

Por Abril Lago – periodista

Publicado en Azay Art Magazine

Orfebrerías de lo sublime – Diego Vadillo López, Niram Art Editorial El jueves 26 de junio tuvo lugar en la librería Cervantes y Compañía la presentación del Libro “Orfebrerías de lo sublime” (Niram Art, 2014), de Diego Vadillo López, un nuevo ensayo que el autor de “La Bolsa o la Lira”, entre otros, presentó junto al poeta Aureliano Cañadas y al periodista Iván Soto San Andrés, siendo el acto presentado por el escritor Fabianni Belemuski, contando asimismo con la intervención del también escritor Marcelo López Conde.
El poeta Cañadas aludió a la destreza con que el autor hace aflorar en el ensayo referido conexiones impensadas entre disciplinas creativas de muy diferentes órbitas: la literatura y la pintura, el poema y la arquitectura…
También apuntó el propio autor que son muchas las ocasiones en las que él se topa con lo sublime, encarnado tan etéreo planteamiento en los lances más inesperados y cotidianos, quizá por ello aparezca tan amplia nómina de personalidades a lo largo de las páginas de “Orfebrerías de lo sublime”, que, por cierto, son menos que las que figuran en la originalísima portada. Ahí están desde Ortega y Gasset y Cela a Marilyn Monroe; desde El Fary hasta Ionesco; desde Marx hasta Lady Gagá… Quien se adentre en las páginas del libro entenderá el porqué de tan abigarrada nómina de personajes, dechado de diversidad.
Vadillo, según comentaba Iván Soto, es un escritor eminentemente plástico al margen que tras dicha plasticidad pueda encerrarse un meollo teórico de enjundia; de hecho el propio Vadillo, en un aparte tras el acto de presentación me corroboró que a él le gusta abordar lo académico de manera plástica, no en vano antes había reconocido cuáles son sus escritores de cabecera, gentes como Valle-Inclán y Gómez de la Serna, a quienes ya ha dado cabida en otras de sus obras, y creadores cuya estela continúa. En “Orfebrerías de lo sublime”, precisamente, dedica sendos capítulos a Valle y a Ramón: “Valle-Inclán, pintor de especulares parábolas espectaculares” y “Ramón y los pintores”, respectivamente.
Otros capítulos que me gustaron tras leer “Orfebrerías” fueron: “Monet y Azorín, armonizadores de pinceladas”, donde se demuestra magistralmente cómo uno y otro ejecutan la misma técnica sobre soportes distintos, y “Obradores de periferias (o desde estas)”, en el que da un repaso a las obras de algunos creadores que mostraron (y muestran) cierto gusto por enseñarnos la “cara B” de la existencia, dejando un reguero de estética sugestión.
También me llama la atención cómo incluye Vadillo algunos capítulos dedicados a músicos actuales como Kutxi Romero (cantante de Marea), Lichis (de La Cabra Mecánica), o Josele Santiago (ex cantante de Los Enemigos), sometiendo a riguroso análisis plástico-filológico muchas de sus canciones, las cuales, todo sea dicho, poseen el fuste lírico (que diría él) que nos hace ver tan ingenioso analista.
Por otra parte, no dejó de Señalar Iván Soto el trasfondo de denuncia socio-política que también acostumbra a ir aparejado a las distintas obras de Diego Vadillo López, si bien lo que acostumbra a hacer es incluir tales signos de disconformidad de manera, como venimos viendo, eminentemente plástica, por ello resulta sugerente y muy propio de él, que es un tipo que arrastra un cierto pesimismo antropológico el cual gestiona con simpatía; en una ocasión me dijo algo parecido, que también se lo hizo decir a alguno de sus personajes: “Simplemente gestiono mi desencanto con alegría”, la alegría que va también implícita en sus obras, unas obras que hay que leer con sumo detenimiento, pues si no, sólo se percibirá la punta del iceberg. Dejo como ejemplo estas palabras extraídas del propio libro, el final del capítulo “La información económica como material DADÁ: un poema a la Tzara usanza a cuenta de la crisis”: “Quizá con el actual sistema económico habría que hacer lo que hicieron los dadaístas con la poesía: descoyuntar y reinaugurar” (p. 118).