“Gómez de la Serna era trotskista” de Diego Vadillo López
ISBN 13: 9788461995679
Lengua de publicación: Castellano Edición: 1ª ed., 1ª imp. Fecha Edición: 2011
Publicación: Niram Art Editorial
Descripción: 162 p. il. 21×15 cm
Encuadernación: rúst.
Literatura española. Otros géneros.
Lanzamiento: jueves, el 31 de Marzo del 2011, a las 21 horas, en Espacio Niram
El libro cuenta con un prólogo del filósofo Héctor Martínez Sanz.
La pintura que figura en la portada del libro ha sido especialmente concebida para este propósito por el artista plástico Tudor Serbanescu, fundador del centro Pro-Arte.
“Ramón es un rebelde cuyos buenos modales lo hacen canalizar su malestar en el presente a través de una feroz e ingente creatividad, capaz de inundar y desbordar los pantanos asimilativos de la chata burguesía patria, que lo miraba no sin cierto desdén cuando en las fiestas y reuniones de salón ejercía de nota discordante. (…)
Ramón fue un golpista estético que trató de instaurar una revolución permanente en la literatura”
Así comienza la descripción que, de Gómez de la Serna, escribe Diego Vadillo. Y me quedo con aquello del ejercer de “nota discordante” y con esto de “fue un golpista estético”. Son dos expresiones exactas del espíritu ramoniano, el espíritu que provocó que su nombre se alzase solo y enlazado al término vanguardia. “Nota discordante”, disonante, estridente en el pentagrama español. Un verdadero instrumento inarmónico. Disonante, no en el sentido de desagradable a todo oído, sino sólo a la armonía social y literaria establecida; estridente, en el sentido del estridentismo mejicano, como difusión y síntesis de los movimientos de vanguardia; inarmónico, en el sentido de desviarse de la frecuencia fundamental de una literatura y un mundo tan rígidos. Pero no sólo discordó, no le bastó abandonar la cuerda sobre la que se sostenían difícilmente los demás como funambulistas ciegos, sino que dio ese “golpe estético” de rebelde contra lo normalizado, desde la fuente original que encontró en sí mismo al calor del Café Pombo. Rebelde contra la norma burguesa, sí, como los modernistas y el noventayocho, pero superando ambos movimientos, tanto en lo ideológico como en lo literario (se le incluye muchas veces en la Generación del 14, aunque como capítulo aparte, al modo valleinclanesco con los del 98). Gómez de la Serna, en este combate a letra o muerte con la norma, como avanzadilla (vanguardia) de la propia vanguardia, está incluso descolocado respecto de sus contemporáneos. Ramón es norma para sí mismo, descolocando todo el orden impuesto en el arte de la combinatoria de palabras. (Azay Art Magazine: RAMÓN, LA NORMA DESCOLOCADA (Diego Vadillo)












